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Dieta para el estómago

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Cuando se come demasiado, o mal (exceso de “comida chatarra”, por ejemplo), o con poco tiempo, o cuando se ingieren determinados alimentos es muy común que el cuerpo, y en particular el estómago, se tome su revancha.

 

La acidez o ardor de estómago es justamente su reacción más común, lo que se traduce en una sensación de quemazón que comienza en la boca del estómago, detrás del esternón y de desplaza por el pecho hasta llegar a la garganta. Generalmente este síntoma se presenta una hora después de ingerir los alimentos y puede persistir por varias más.

La causa de tal ardor se debe a un mal funcionamiento en el cardias, abertura muscular que separara el esófago y el estómago. En ocasiones, el cardias se relaja o debilita, facilitando el paso del contenido ácido del estómago al esófago, cuyas paredes se irritan e inflaman, lo que se manifiesta con esa sensación tan característica de ardor o quemazón.

¿Qué se puede hacer desde el punto de vista nutricional para combatir estos síntomas? En general, se recomienda una dieta moderadamente rica en alimentos proteicos y baja en grasas. Las grasas y los alimentos muy condimentados deberán eliminarse de la dieta, porque disminuyen la presión del cardias, y enlentecen el vaciamiento gástrico.

En el caso de los hidratos de carbono no modifican la presión del cardias, por lo que no serán un grupo de alimentos a tener en cuenta.

Alimentos y otras medidas.
Lo mejor, entonces es evitar determinados alimentos y posturas que potencian el ardor. A saber: Alimentos que relajan el cardias o retrasan el vaciamiento gástrico: bebidas alcohólicas y gaseosas, cebolla, ajo, chocolate, café, té, grasas y quesos fermentados y muy curados.

Alimentos que irritan o lesionan la mucosa esofágica: Frutas cítricas y sus jugos, tomate y derivados, café (también el descafeinado), bebidas gaseosas, algunas especias (pimienta, pimentón, mostaza), alimentos muy calientes o muy fríos, productos integrales o muy ricos en fibras, algunas frutas y hortalizas como el melón, el pepino o el pimiento.

Pero también se aconseja.

Mantener el peso adecuado, evitando el sobrepeso y la obesidad. Masticar y comer despacio, triturando bien los alimentos. Repartir la dieta en pequeños volúmenes. Se aconseja realizar de 4 a 5 comidas al día para no estimular excesivamente la secreción de ácidos gástricos. La última ingesta deberá hacerse con un mínimo de 2 horas antes de acostarse. Seguir una dieta rica en proteínas y pobre en grasas, a base de carnes magras, pescados, productos lácteos desnatados, evitando fritos, rebozados, guisos, embutidos, leche entera, nata, manteca y salsas. Utilizar técnicas culinarias simples, sin adicción de grasa en la medida de lo posible: plancha, grill, horno, hervido, microondas y vapor.Evitar las situaciones de estrés, nerviosismo o ansiedad, que ocasionan un aumento de la acidez.