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Cobre

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El cuerpo humano adulto sólo contiene unos 100-150 mg de cobre. Esta cantidad está distribuida principalmente en los músculos, el bazo, los huesos, el hígado, el corazón, los riñones, el sistema nervioso central y las proteínas del plasma. La cantidad de cobre en las plaquetas es insignificante. Los valores en el suero, aunque son variables, oscilan entre 130-230 microgramos por 100 ml. Alrededor del 5% del cobre en el suero está ligado a la albúmina, un 95% está ligado a una alfaglobulima, la ceruloplasmina.

Fisiología
El cobre se absorbe en la porción proximal del intestino delgado, después es transportado por la albúmina del plasma. Antes de las 24 horas el cobre se liga a la alfaglobulina para formar ceruloplasmina. Entre un 50 y un 75% del total es almacenado en músculos y huesos. Las concentraciones más altas lo hacen en el corazón, el riñón, el hígado y el sistema nervioso central.

La principal vía de excreción es la bilis, que elimina el intestino. Algo se pierde también en la orina, el sudor y el flujo menstrual. La absorción puede verse reducida por la presencia de fitatos solubles en los alimentos. La disponibilidad puede a su vez verse reducida por ciertos estados capaces de favorecer la interacción entre sulfuros endógenos y exógenos y el cobre intestinal. La utilización del cobre puede verse perturbada por la presencia de cadmio en la dieta (aunque sólo sea de 3 microgramos por gramo).

El cobre, como el hierro, interviene en el sistema oxidativo de los citocromos celulares, para producir energía. También es un constituyente de otras enzimas oxidantes de los aminoácidos, aminoxidasas. Forma parte de las enzimas como citomonooxidasas y la tirosinasa. El cobre también forma parte de las enzimas dopamino-hidroxilasa, urato-oxidasa y superóxido dismutasa.

Su intervención en los procesos de oxidorreducción con función catalítica es más destacada en la síntesis de la hemoglobina. Interviene en la actividad de la catalasa. Interviene en la oxidación de los grupos sulfhidrilos de la prequeratina. El cobre es esencial para la hematopoyésis, para la síntesis de la hemoglobina. Favorece la incorporación de hierro en el anillo de porfirina.
En el eritrocito encontramos una proteína con cobre, la eritrocupreína.

El cobre posee estrechas relaciones con el hierro:

  • Estimula la absorción del hierro en el intestino.
  • Está implicado en el transporte del hierro desde los tejidos al plasma.
  • Su déficit repercute sobre la utilización del hierro, que aumenta en el hígado, dando signos de hemosiderosis. Este fenómeno se atribuye al descenso de la actividad de la ceruloplasmina que es una consecuencia precoz de la carencia de cobre. Se piensa que la ceruloplasmina podría estar relacionada con la movilización del hierro tisular.
  • Los sistemas enzimáticos dependientes del cobre participan activamente en el metabolismo del hierro, y ello explica probablemente las dificultades para establecer la carencia de uno u otro en la alimentación.
El cobre se opone a la excesiva coagulación de la sangre. Algunos trabajos indican que posee una actividad antidegenerativa, reumatismos crónicos, carcinomatosis. Para Pestel y colaboradores, las cifras elevadas de cobre en la sangre sería pues una respuesta ante la inflamación. El cobre posee una acción antiinfecciosa y antivírica, situaciones en las que también aparece aumentado en sangre y disminuido en los tejidos. Parece reforzar la acción de otras medicaciones antiinfecciosas. La concentración de la ceruloplasmina es paralela a la de la proteína c-reactiva que está aumentada en los reumatismos infecciosos y en el embarazo. No se conoce el motivo de ello. Interviene en el metabolismo de la célula ósea. Posee un papel importante en la respiración celular. Existe un paralelismo entre la secreción tiroidea y las cifras en sangre. Interviene en el funcionamiento tiroideo. El metabolismo del cobre está perturbado en algunas alteraciones tiroideas y sería por ello un buen indicador de la actividad tiroidea.

También está perturbado su metabolismo en anemias, enfermedad de Wilson, nefrosis, etc. Posee afinidad por las globulinas. Es un reductor esencial del funcionamiento suprarrenal. Posee relaciones endocrinas importantes con hipófisis, gónadas y tiroides. El cobre tiene un papel de conservación de la mielina en el sistema nervioso y en la formación del tejido cerebral.

Existe un antagonismo entre el cobre y otros meta les en el organismo, como en el molibdeno y el zinc. Las concentraciones elevadas de molibdeno o zinc producen hipocupremia y déficit del cobre total. Dichos metales actúan en el organismo humano.

Necesidades
En lactantes de 7 a 14 días el balance de cobre es positivo cuando la dieta aporta 58 a 100 microgramos de cobre por Kg. de peso y por día. En numerosos prematuros hay un balance claramente negativo, con dietas de 56 a 62 microgramos por Kg. por día. En los niños de 6 a 10 años se obtiene un balance equilibrado de cobre con dietas que aportan 40 microgramos por Kg. por día.

En el adulto, bastan unos 30 microgramos por kg por día. El embarazo se acompaña de un aumento acusado de las concentraciones séricas de cobre y de ceruloplasmina.

Los anticonceptivos orales provocan un fenómeno análogo, aunque en general menos pronunciado que persiste mientras se siguen utilizando. No se han estudiado suficientemente las consecuencias metabólicas de ese aumento desde el punto de vista de los posibles cambios de las concentraciones de cobre tisular, la actividad de las enzimas cuprodependientes y las eventuales alteraciones de las necesidades de este oligoelemento. La dieta media diaria contiene alrededor de 2'5 a 5 mg/día, lo que parece ser suficiente.

Dónde se encuentra?
Almendras, avellanas, nueces, trigo, espárragos, maíz, cebada, remolacha, salsifí, naranja, nabo, cebolla, pera, dátil, puerro, champiñón, coliflor, espinacas, cereza, manzana, uva, polen, hígado de cordero, ternera, ostras, pescados, verduras frescas en general.

Déficit
  • Se da en los animales, ovejas por ejemplo, que pastan en tierras pobres en este elemento.
  • Se da a veces en los lactantes con anemia moderada y descenso, no solo del cobre en sangre, sino también del hierro.
  • El déficit de cobre también se observa en anemia con neutropenia, diarrea crónica o recidivante. Hay un descenso de la actividad de la ceruloplasmina en el suero paralelo al descenso de cobre. En ocasiones, se ha señalado una rarefacción ósea moderada o intensa seguida de una anemia rebelde a la administración de hierro.
  • Puede haber un defecto genérico de la absorción del cobre conocido como síndrome de pelo ensortijado.
  • En el Kwahiorkor o marasmo se ha observado un déficit de cobre en el hígado y en la sangre.
  • Algunas enteropatías provocan un déficit de cobre en sujetos de edad avanzada.
  • En los niños con déficits de cobre demostrados se ha comprobado que éste era originado por la dieta pobre en cobre, constituida por leche de vaca fresca o concentrada por evaporación, suplementada a veces con preparaciones de cereales igualmente pobres en cobre.
  • Estas dietas aportaban siempre menos de 48 microgramos diarios de cobre por kilo de peso corporal.
  • Las diarreas son una consecuencia frecuente de la carencia de cobre, especialmente en los lactantes. En animales de laboratorio cede inmediatamente cuando se aumenta el aporte del cobre incluso en una proporción insuficiente para aumentar el contenido global de cobre en el organismo. Cabe pensar pues que el tubo intestinal resulta especialmente sensible a la depleción de cobre.
  • El colesterol sérico aumenta en relación con un déficit de cobre, con la consiguiente potenciación de la patología cardiovascular.
  • En las nefrosis puede haber exceso de pérdida urinaria de ceruloplasmina y, en consecuencia, déficit de cobre.
  • En el síndrome de mala absorción intestinal también se produce un déficit de cobre en el plasma.
  • El descenso del cobre produce una disminución de la catalasa, y por tanto, un aumento del peróxido de hidrógeno que es un desecho de la respiración celular.
  • Este aumento del peróxido de hidrógeno favorece el terreno cancerígeno.
  • El déficit de cobre también produce raquitismo.
  • En situaciones de carencia de cobre importante, el marcado descenso de la actividad de la citocromo oxidasa del hígado, de los músculos y del tejido nervioso, desempeña una función importante en el trastorno de la mielinogénesis, de nucleótidos por fosforilación oxidativa.
  • El déficit de cobre se manifiesta también por mala cicatrización de las heridas, falta de pigmentación en la piel, calvicie, fibrosis miocárdica y cirrosis del hígado.
Exceso
Redes de abastecimiento de agua que contienen más de 80 microgramos por mililitro pueden constituir un riesgo para la salud si la exposición es prolongada.

Una acumulación de cobre se produce en la enfermedad de Wilson, que es hereditaria y poco frecuente. Se caracteriza por cambios degenerativos en el tejido cerebral (ganglios básales) y en el hígado, pues en ella hay depósitos de cobre en hígado, cerebro y córnea, por exceso de absorción. Se utiliza un agente quelante del cobre, la penicilamina, para neutralizarlo y permitir su excreción.

Según Pfeiffer el cobre tiene tendencia a acumularse en el cerebro con la edad.

La cupremia se eleva en los estados de infección, embarazo, leucemia, cánceres y específicamente en la enfermedad de Hodgking, las enfermedades del colágeno (reumatismo articular agudo, artritis reumatoide), en las infecciones, y especialmente en la tuberculosis, la hemacromatosis y el infarto de miocárdico, el hipertiroidismo y la anemia perniciosa.

Según Pfeiffer, algunos esquizofrénicos presentan un aumento del cobre doble de lo normal, a la vez que una disminución de la histamina. Su estado mejoró dándoles un poderoso antídoto del cobre formado por Zn, manganeso y vitamina C.

Observaciones
Puede provocar alteraciones digestivas de tipo calambres abdominales. No son graves ni frecuentes y desaparecen al detener la toma de cobre.